Time Out dice:
West Side Story lo tiene todo, excepto una Maria, una Anita o un Tony que detengan la función. Artistas esforzados -quizá destaca algo más Silvia Álvarez como Anita cuando abandona el cliché caribeño- que en ningún momento brillan y llenan sus personajes.
Vista desde un plano panorámico, esta puesta en escena es por su calidad y su inversión técnica y artística, comparable a cualquier montaje internacional. Todo luce en escena: una espléndida escenografía, un cuidado diseño de luces, un colorido vestuario inspirado en los diseños de Irene Sharaff. La partitura suena bien, ajustada a la orquesta de 16 maestros que dirige Gaby Goldman y que compensa la pérdida de cuerpo sinfónico con un claro giro hacia lo jazzístico y una excelente integración en la dramaturgia de la obra. La coreografía de Robbins -adaptada por el propio Barrios- se ejecuta con gracia, sobre todo en los números de conjunto.
Por JUAN CARLOS OLIVARES
Publicado JUEVES 2 ENERO 2020